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Plano técnico de un misil balístico rotulado ALGORITHM, guiado por SYS — ALGORITMO en MODO: INCONTROLABLE, cayendo sobre un suelo de datos hexadecimales donde se mezclan arrobas, corazones, LIKE y FEEDPlano técnico de un misil balístico rotulado ALGORITHM, guiado por SYS — ALGORITMO en MODO: INCONTROLABLE, cayendo sobre un suelo de datos hexadecimales donde se mezclan arrobas, corazones, LIKE y FEEDImageImagen

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Las Redes Sociales son ridículamente entretenidas

Pero pisar el pasto es aún más entretenido

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Hace unos meses decidí soltar a las Redes Sociales… bueno no todas… bueno sólo Instagram y parte de Reddit. La idea venía cultivándose hace un buen tiempo, pero hubo un momento que me hizo abalanzarme a la decisión. Déjeme contársela, querido lector.

Era un lento domingo por la mañana, había alguna guerra en el Medio Oriente comenzando, no recuerdo cuál. Una guerra que honestamente no me afecta directamente, excepto por la tristeza y la rabia que me genera. Me levanté de la cama, tomé un exquisito desayuno con mi polola1, y luego de eso fui al baño. Durante mi estancia en el baño hice lo que cualquier adicto a las RRSS hace: ponerse a ver Reels. Y empezó el scroll infinito:

  1. Un humorista haciendo Stand up Comedy. Chistoso, me sacó una sonrisa.
  2. Unos gatitos siendo gatitos. Tierno, mucha serotonina.
  3. Un misil cayendo sobre la casa de una pobre persona en Medio Oriente. Literal durante los primeros 500ms se veía caer el misil, gritos y gente corriendo. No había ni tiempo de hacer swipe. Hasta aquí llegó el scroll infinito.
Un humorista haciendo stand up comedyGatitos y perritos siendo tiernosUn misil cayendo sobre una casa en Medio Oriente

“Consume el horror, humano idiota” era lo que me estaba diciendo el algoritmo.

En esa prosaica estancia, decidí que era suficiente de RRSS para mí, no quiero que la máquina elija cómo me debo sentir, menos aún en ese delicioso domingo matutino, lleno de sol, comida exquisita, buena compañía, con pajaritos en el patio y mis hermosos animales acompañándome en ese idilio.

Una flor colgante rosada y morada en el patioUn perro y un gato juntos al sol en el patioUn gato tomando sol sobre una mesa de madera

Querido lector, quizás usted piense que es mi algoritmo y no el algoritmo el culpable, y por transitividad el culpable soy yo, pero ese no es el caso: Llevo años siendo extremadamente cuidadoso curando mi experiencia en las redes sociales. Quizás en más de una ocasión incomodé a algún amigo en un momento poco apropiado hablándole del algoritmo o de cómo la publicidad está hecha para controlarte y que todos quieren venderte algo.

Y teniendo conciencia de lo anterior es que he luchado contra el famoso (¿o infame?) algoritmo casi de forma obsesiva, he curado mi experiencia en RRSS con mucha dedicación: Al momento de escribir esto, tengo 1278 cuentas bloqueadas en Instagram (principalmente para evitar la publicidad de las grandes marcas), y créame, querido lector, que prácticamente todos los días apretaba en media docena de posts el botón de “no me interesa”. Pero las mujeres irrealmente hermosas, los políticos enfurecidos, las bombas en Medio Oriente, y hasta los simpáticos influencers vendiéndome basura seguían apareciendo. Era mi propia guerra contra el algoritmo y la estaba perdiendo en el hermoso patio de mi casa (y en el WC), me llenaba la mente de genocidios en vez de disfrutar de los pajaritos, desayunos, y domingos idílicos.

Como si fuera poco, la política y la rabia están presentes en todo momento. Todo tiene que darte rabia, todo tiene que ser político, ganar puntos para tu lado (el de los buenos por supuesto), y ver cómo el otro lado queda en ridículo, se equivoca, o dice algo que enfurece. Es un juego que nos mantiene siempre atentos, conectados, buscando con qué escandalizarnos esta semana (y sólo esta semana, ¡la siguiente habrá un nuevo escándalo más importante!), tener una opinión y compartirla, o más bien, vociferarla. Lamentablemente la actualidad es efímera, y no es suficiente con haberme enojado hoy, la semana pasada, y todas las semanas hacia atrás. No, tengo que actualizar el enojo, el escándalo, el horror con lo que ocurre ¡ahora ya! ¡en este momento!

Y si hablamos de rabia, Reddit se lleva el premio mayor: la política se mete hasta en los Subreddits que uno nunca se imaginaría. Pareciera ser que muchas personas piensan que es un imperativo moral el meter la política en todas las conversaciones existentes. Pero yo no estoy de acuerdo con eso, participar de internet, compartir un hobby, o querer ver fotos de gatitos tiernos no equivale a participar de la política y la actualidad.

Pero el problema es que las RRSS son muy entretenidas. Ridículamente entretenidas. Es maravillosa esa sensación cuando ves 4 o 5 shorts seguidos y llegas a llorar de la risa2. Es un poco menos maravillosa esa sensación de cuando haces swipe para ver el sexto short y aparece una casa de alguna persona en Medio Oriente siendo bombardeada. ¡Y pareciera ser que no hay nada que se puede hacer al respecto! Es una experiencia notablemente sórdida, y por lo visto tendremos que resignarnos a esta forma de vivir nuestras vidas: nos reímos con nuestro influencer favorito, luego lloramos al ver la historia de un gatito abandonado, nos enrabiamos con algún político local, vemos guerras y genocidios en tiempo real, y ¡oh! me tengo que bajar en la siguiente estación, guardo el teléfono en mi bolsillo y sigo la vida. No sin antes agradecer a nuestros auspiciadores, ¡la casa de apuestas más entretenida!

El algoritmo es notablemente perverso. Recuerdo haberme sorprendido una vez que abrí una cuenta nueva en Instagram y pude ver cómo funcionaba un algoritmo fresco para un hombre heterosexual:

Captura de la pestaña Explorar de Instagram: mujeres, fútbol, tecnología y animé
Mujeres, fútbol, tecnología, animé: elige tu vicio.

En pocas palabras, mi experiencia en RRSS era miserable: rabia manufacturada, sordidez y deshumanización, manipulación de mis emociones e impulsos, pero todo vale la pena porque de vez en cuando un meme me hace reír a carcajadas, o tengo la oportunidad de vivir esa experiencia colectiva de ver nacer un meme, maravillarme con la creatividad de los otros al iterar sobre ese nuevo meme, ¡estar en esa sincronía donde todos estamos hablando de lo mismo! O en Reddit, puedo ver en tiempo real que ha habido algún avance en uno de mis hobbies, puedo enterarme el primer día que mi juego favorito está siendo decompilado, ver un nuevo trailer en el minuto que sale, técnicas novedosas para imprimir en 3D, ¡lo que sea!

Así que (para sorpresa sólo de los lectores más despistados) terminé cerrando Instagram. Y en realidad, inspirado en parte por este post de Aaron Swartz, me desconecté de la actualidad. No quise cerrar Reddit porque participo de algunas comunidades que me interesan, pero sí desinstalé la App, y me volví loco curando la experiencia, bloqueando cientos de palabras que pudiesen tener cualquier relación, incluso coyuntural, con la política y la actualidad. El algoritmo de Instagram pareciera ser que es incontrolable, y el de al menos Reddit puedo curarlo con mis bloqueos.

Querido lector, quizás se está espantando porque crea que yo soy una de esas personas que les gusta llamarse apolíticos o centristas, pero no, todo lo contrario, entiendo que la política es parte integral de nuestras vidas, y todo acto, todo gesto, toda acción es esencialmente política… incluso este post. Pero ahora no quiero seguir permitiendo que lo ajeno a mi vida erosione mi espíritu. Si no me afecta o si no puedo hacer nada al respecto, no debería afectarme.

¡Y claro que es difícil! Esta postura es casi un dejar ir de esta ilusión del imperativo moral de mantenerse informados, de querer tener una opinión de si bombardear un niño en Medio Oriente o en el noreste de Europa es ético o no, bueno o malo, de mi equipo o del otro.

Y es esta acción, la de soltar la actualidad, la que me ha dado más tranquilidad y felicidad en muchos años. Esa bulla de malas emociones, de griteríos eternos, de sordideces en lo cotidiano ya no está: sólo queda la tranquilidad, el perderme en mis pensamientos y reflexiones, disfrutar una taza de café, o incluso, la espera de un ascensor sumido en mis pensamientos, y no dejar que una máquina, el algoritmo, decida si me subo a ese ascensor triste, feliz o enrabiado con la noticia del momento.

No quiero escuchar los murmullos de la máquina, quiero escuchar el verdadero presente, el que está ahí al frente mío, el que muchas veces trae más felicidad que tristeza, esperanza en vez de rabia, humanidad en vez de algoritmos.

  1. En Chile, polola o pololo es la pareja, la novia o el novio. ↑

  2. Por ejemplo: (1), (2), (3), (4), (5), (6), (7), (8), (9). ↑